Discurso de D. Miguel Ángel Mulet

D. MIGUEL ÁNGEL MULET TALÓ
Voladoret d'Or 2010

Reina de las fiestas, Alcalde, Presidente, Mayo, Presidente de la Junta de Fiestas, Chimo, barbuts y acompañantes, hijos y amigos. Hoy me perdonareis y permitiréis que, dado lo que supone para mí este acto, y para que los sentimientos no me traicionen, os lea mis palabras.

Mi historia con la Colla del Rei Barbut es como una gran novela de amor, plagada de encuentros y algún pequeño desencuentro, que es lo que da chispa a este tipo de historias. Como se diría en el argot popular local, “porte mes de trenta anys rondan el colomer”.

Viví aquellos primeros momentos de todo-fiesta, todo-cerveza, aventuras como bajadas del río Mijares o capeas increíbles. Los viví, digo, como momentos que coincidieron con la gran transformación de la fiesta… o quizá, más que coincidir, la forzaron. El pueblo quería fiestas populares, fiestas en la calle, y los jóvenes impusieron su ley con nuevas fórmulas como las de vuestra Colla, mejor dicho, las de nuestra Colla.

Todavía no consigo comprender como nos entendíamos en aquel primer local de Rapid Meseguer. Vaya juerga se montaba, y sin espacios ni medios, sólo con cerveza y muchas ganas de vivir la fiesta a nuestra manera.

De la calle Asensi muchas anécdotas, la alarma de la armería siempre sonando, veas tu… No recuerdo porqué pero, al contrario de los que ocurre ahora, nuestras mujeres no solían venir habitualmente a la Colla. Entonces aun se hacían los castillos de fuego en diferentes plazas de nuestra ciudad y aquel día tocaba la plaza Cardona Vives. Nuestras mujeres, o en algún caso novias, habían organizado cena en mi casa, bueno en la ce Mayo y mía, que ya sabéis todos que yo sin Mayo no son nada. Cena, como digo, previa al castillo.

Y allí aparecimos, eso sí “a punt y hora”, tres “barbuts” con el nivel etílico propio de la tarde en la Colla, con tres vasos de cerveza en la mano… y con tres mujeres que no eran las nuestras. Todavía no acabo de entender porqué, pero menudo castillo nos dieron a los tres “barbuts”, las unas y las otras.

También recuerdo de Asensi aquellas reuniones “in extremis” donde se salvaba la semana de fiestas y nada más… con una aportación económica única e importante, si no recuerdo mal diez mil pesetas de la época, y acabada la Magdalena, otra vez a la crisis. Pocos años después se reestructuró la Colla y, supongo que porque no estaba ni el día ni en el sitio adecuado, me quedé fuera.

Pero entonces empezó lo mejor, el amor a ciegas, seguí manteniendo una extraordinaria relación con mis amigos barbuts… y sus encantadoras mujeres. Fueron cenas, artículos para la revista, aportaciones a la pinacoteca del local social, alguna noche de marcha, publicaciones importantes como “El Mon del Mite”, el facsímil del Tomba Tossals, conciertos, bautizos de cabuts, gegants y aplecs nacionals, viajes al extranjero, Cava di Tirreni (discurso memorable el del presidente Luis en el ayuntamiento de Cava, en perfecto italiano, “impresionaos” nos dejó), viajes en el territorio nacional, Lleida, aniversarios y conmemoraciones, concursos de redacción y pintura, aportaciones a publicaciones que nunca vieron la luz, jornadas en el “Molí la Font”, propuestas como el ambicioso proyecto escultórico de los personajes de Tombatossals, ejecutado con el hierro moldeado del gran escultor Melchor Zapata, … Todo eso y mucho más ha sido la aportación, la gran aportación, de la Colla del Rei Barbut a la fiesta y a la cultura, en definitiva, a la historia del pueblo de Castellón, Sr. Alcalde…. Y yo he tenido el privilegio, el orgullo y la satisfacción de poder vivirlo en primera persona.

¿Es o no es una auténtica historia de amor?

Nunca llueve a gusto de todos, y siempre existirá lo que en el argot popular se conoce por “el simpático vecino”. Pero nadie le podrá negar a la Colla del Rei Barbut que ha conseguido crear uno de los focos principales de la fiesta con sus conciertos y bailes en la plaza de las Aulas, autentico destino obligado de los jóvenes y no tan jóvenes de nuestra ciudad en las noches magdaleneras. Por cierto, las “visitas y entrevistas” del “simpático vecino” llenarían uno, o dos, o tres capítulos de mi novela…

Como acabo de decir, en esta vida y en este mundo hay gustos para todo. Seguramente habrá gente que no conciba que alguien se pueda emocionar, e incluso llorar, escuchando el Rotllo y Canya o viendo bailar el Bolero de Castellón a una Reina, pero para los que llevamos la ciudad, las tradiciones, la fiesta y la amistad en las entrañas, recibir un honor como el “Voladoret d’Or” nos puede dejar sin palabras.

Vosotros sí que sabéis lo que es para un castellonero entrar en el grupo en el que figuran personalidades como Miquel Pascual, D. José Sánchez Adell, Matilde Salvador, el Keto, Conso, Pascual y Tirado, Alberto Ramírez, Paco Pascual, Ripollés, Carlos Murria, Germá Colom, Salvador Bellés, Tonico Gascó, etc.

Entrar en ese grupo, digo, para este humilde barbut de corazón, es algo que deberé agradecer eternamente a la ingente e indulgente generosidad de mis buenos amigos de la Colla del Rei Barbut… Gracias, muchas gracias de corazón.

Y quiero finalizar la sinopsis de mi historia de amor con un último capítulo y una última demanda.

El capítulo es el de la Blusa. Yo fui de los primeros que utilizó la blusa como indumentaria festiva. En aquella época, nuestras economías no daban para bordados y el escudo de la Colla iba sobre nuestro corazón en formato de papel plastificado y sujeto por un imperdible. Cuando dejé de pertenecer a la Colla automáticamente dejé de utilizar la entrañable blusa negra, y no por falta de ganas sino por una cuestión psico-mental. Sólo la inimaginable insistencia de mi buen amigo Victor consiguió que me la pusiera en una Romería y posteriormente en dos ocasiones, con la excusa de estar participando en un acto de la Colla como es el Concurso de Paellas, me la he vuelto a poner tímidamente.

Hoy quiero finalizar mis palabras, pidiéndoos que sigáis siendo así, que mi sigáis permitiendo participar en vuestros proyectos y que, cuando pasee cerca de esta encantadora Reina Mari Paz en la Romería de les Canyes de este año, me dejéis llevar con Orgullo, la blusa negra de Barbut de corazón.

D. Miguel Ángel Mulet - Voladoret d'Or 2010

Cena del Voladoret d'Or 2010